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¡Sueños frente a las realidades!

MUERTE SUTIL

La verdad ya se está convirtiendo en una mentira; una mentira de todos los días… No soporta el peso de todo esto que parece tan complicado; se cierran ante sus ojos las ilusiones y poco a poco lo acepta… despacio, sin ruido, con silencios interrumpidos por un ligero llanto; siente sus lágrimas caer pero no les acorta el camino. Alguien la interrumpe en su momento de soledad, de complejidad ante si mima… no ha llegado para salvarla ni para dejarla morir; ha venido para que se dé cuenta de lo fácil que podría ser…. De lo complicado que ella misma se lo hace creer.
Su camino está espeso de niebla y a lo lejos se observan nubes anunciando tormenta; sigue su andar y no voltea a ver hacia atrás porque las sombras pueden devorarla, puede caer, puede morir… está muriendo.
Su mirada comienza a perder el brillo natural, su piel está marchita por el frío que la cubre… todo empeora a cada segundo. Sigue caminando, sigue caminando; no se detiene por nada… creo q comienza a llover y sus ropas se humedecen; ya no distingue lo malo de lo bueno… el frío sigue consumiéndola.
Se impacienta al ver que sus piernas dudan para continuar; ella no busca un descanso, ella solamente quiere llegar y terminar, callar y luego gritar… ella quiere… ella lo quiere a él.
La oscuridad la alcanza y su alma tiene miedo de perderse nuevamente… le susurra al oído que la muerte ha llegado por ella, q la muerte por cruel que sea; por eterna y doloroso que parezca esta vez no podrá evitarla… ella sonríe, se detiene y vira su cara un poco; entonces, le contesta:- liberación… liberación es lo que requiero, descanso eterno, descanso.
Salva tus pocas aspiraciones; no lo retrases para un mañana; puede que el mañana nunca llegue y tú quedarás aplastado bajo tu manto, bajo tu ruina.
Guárdate los pocos sentimientos buenos que permanecen en ti, resérvalos para lo mejor que se te presente, no le preguntes si eso es para ti; tu corazón lo dirá sin demora y en tu mente resonarán todas esas melodías que no llegaron a ser nada... que no fueron tuyas, q todo se convirtiera simplemente en inexistencia, en lo complejo que puede o no ser lo q t rodea.
Pregúntale a tu humanidad que fue lo que hicieron con sus vidas y con su propia casa… interrógate a ti mismo que es lo que estás haciendo con tu cuerpo, con tu mente y con lo que llamas corazón; acepta que todo lo estás tirando; uña por uña, cabello por cabello, tus ojos ya no brillan como antes puesto que los gusanos hacen de las suyas mientras duermes… mientras intentas dormir… mientras intentas soñar…. Solamente cuando tus pesadillas son quimeras y no realidades.
Complace a esta niña que muere, complace a esta mujer que crece, entiende a esta criatura que tiene maldad, a la pequeña que pide clemencia y al ser q es… al ser que deja de existir en cada tarde; que dejará de sufrir cuando ya haya muerto… cuando ya haya muerto.

EL y YO

EL  y YO

El y yo....
El y yo somos demasiado diferentes....
El y yo hemos tenido vidas demasiado distintas....
El y yo queremos cosas incompatibles....

Ni el es mejor q yo ni yo soy mejor q el.....pero a alguno de los dos nos toca perder.....y no se porque he de ser siempre yo....

Quizas tenga el razon o quizas la tenga yo........pero siempre se sale con la suya y yo no.....ni en lo mas grande ni en lo mas pequeño.....

Para q su vida sea como el quiere, yo he de renunciar a mis sueños....
Para q mi vida sea como yo quiero, el ha de cambiar sus actitudes....

Al final soy yo la q renuncia a su vida, la q da su brazo a torcer.......pero ademas de eso, he de hacerlo con la sonrisa en los labios y buena cara porque sino....ya no sere la chica de la q se enamoro....

Supongo q soy una ilusa.....siempre crei en las soluciones intermedias......en las q ambos ganabamos y perdiamos algo........dar un poco y recibir otro poco a cambio.....aunque nos cueste.....

Quizas dentro de unas horas vea las cosas de otro color.......o quizas no......la verdad es q no lo se :-(

Amor por siempre

La historia verídica de un verdadero y eterno amor.
Él había fallecido hace un año y se acercaba una fecha importante, el día de San Valentín. Todos los años él le enviaba un ramo de rosas a su esposa con una tarjeta que decía: "Te amo más que el año pasado, mi amor crecerá más cada año".

Este sería el primer año en que Rosa no las recibiría, extrañándolas estaba cuando llamaron a su puerta y para su sorpresa, al abrir estaba un ramo de rosas frente a ella con una tarjeta que decía: "Te Amo". Por supuesto se molestó pensando que había sido una broma de mal gusto.

Llamó a la florería para reclamar el hecho. Amablemente el dueño le dijo saber del fallecimiento de su esposo un año atrás y le preguntó si había leído el contenido de la tarjeta; le explicó que esas rosas las había pagado su esposo por adelantado, así como todas la demás para todos los años por el resto de su vida.

Al colgar el teléfono, a Rosa se le llenaron sus ojos de lágrimas y al abrir la tarjeta vio que estaba escrita por su esposo y decía: "Hola mi amor, sé que ha sido un año difícil para ti, espero te puedas reponer pronto, pero quería decirte, que te amaré por el resto de los tiempos y que volveremos a estar juntos otra vez. Se te enviaran rosas todos los años, el día que no contesten a la puerta harán cinco intentos en el día, y si aún no contestas, estarán seguros de llevarlas a donde tú estés que será junto a mí, te ama tu esposo"

Bella historia...me hizo estremecer hasta la punta de los cabellos.

A veces sueño

A veces sueño

A veces sueño con azules y violetas. Sueño con tierras fértiles, más allá de la calle en la que vivo. Con estrellas fugaces que algún intrépido vaquero fue capaz de domar. Y con rebeldía indomable me voy tropezando con la gente, a contracorriente, el sol en la cara, el viento en la cara. Azules, violetas, el ser... y la nada.
A veces no quiero despertarme. No porque no me guste mi vida, sino porque en los sueños puedo hacer cosas que jamás haría. Saltar de un tren en marcha, caminar descalza por la vereda de la puerta de atrás, conocer a un desconocido, mi desconocido, siempre tan mío, escuchar cada mirada y poder ver los eternos colores del silencio. A veces no soy yo, soy otra, a veces otro, a veces valiente, a veces frágil, a veces no soy... no aparezco en mis sueños.
Y a veces... a veces sueño despierta. Con una presencia, con un sentimiento. Y se me queda en los ojos el rastro de una lágrima que no sueña... que sólo resbala por el lienzo donde algún pintor dibujó la palabra tristeza disfrazándola de azules y violetas.

Silencio

Silencio

“Sal de la cueva”, decía mi padre. ¿Por qué diablos tenía que salir si estaba bien allí? Sola, en mi cuarto, la persiana bajada, la luz apagada. Pero tuve que salir, quién sabe para qué, para ver lo que había ahí fuera, para encontrarme de bruces con las malas noticias que dan los telediarios, para cruzar la acera y descubrir que al otro lado hay un mundo de alimañas que se mienten, se humillan, se ensalzan, se matan unos a otros aún sin utilizar armas… convirtiendo a los débiles en simples trapos, que acaban pensando que si esto es la vida, mejor tirarse por el viaducto, que acabamos antes. Salir para eso. Hace unos meses estábamos desayunando en el restaurant y oí una conversación interesante. Una amiga mía le expresaba con otras palabras esto mismo a mi profesor… intentando buscar una luz que atravesara su cueva, que aunque no era una habitación como la mía, era muy solitaria también. En ese punto mi profesor contestó que siempre hay que obligarse a tener una ilusión. Me hizo mucha gracia porque hacía mucho tiempo que yo no me ilusionaba con nada. “Imagínate Raquel, que un día te cruzas al cartero. Y resulta que de pronto nace una chispa dentro de ti, y te das cuenta de que el cartero te gusta”. Tuve el deseo de dejar de escuchar por un momento, porque pensé que me estaba entrometiendo, pero hablaban lo bastante alto y estaba claro que no les importaba que los demás que estábamos allí oyeramos lo que estaban diciendo. “Entonces ya tendrás una ilusión, para despertarte cada mañana, sólo para pasar por esa calle, a esa hora, y ver al cartero.” Entonces caí en la cuenta. No conozco a ningún cartero. Ni a un cartero, ni a nadie que me haga sonreir sólo con mirarle. En mi cueva se está bien, pero falta ese rayo de luz. Y por eso salí, para ver si lo encontraba. Pero no. Y dicen que soy demasiado exigente, y que mientras sea así no encontraré ni cartero ni funcionario ni corredor de apuestas. Quizá sea cierto. Quizá lo que busco no existe. Y tras pensarlo mucho tiempo, decidí que mi cartero era un desconocido, porque nunca le he mirado a los ojos y jamás me ha hecho sonreir. No es que tenga prisa por encontrarle, y soy consciente de que quizá nunca lo haga, pero cuando pienso que podría no existir y que tendría que convertirme o bien en una de esas chicas que con tal de no estar solas se conforman con cualquier cosa, o bien en una de esas otras que acaban solas, gruñendo, y alegando que el amor es una soberana gilipollez, me vacío un poquito por dentro. Y me dan ganas de meterme en mi cuarto, bajar la persiana, cerrar la puerta, y decirle a mi padre la próxima vez que me repita lo de que salga de la cueva, que se compre un bosque y se pierda, que yo aquí encerrada no estoy bien, pero visto lo visto, podría ser peor. Yo lo siento mucho, ni me conformo, ni gruño. Que alguien me regale hoy una sonrisa, que me faltan fuerzas para sonreir.